En el municipio de Tlaola, en la Sierra Norte de Puebla, fue localizado el cuerpo desmembrado de una persona al interior de bolsas negras, un hecho que vuelve a exponer la normalización de la violencia de alto impacto en zonas rurales donde la presencia institucional es limitada y los caminos interserranos funcionan como escenarios recurrentes para el abandono de restos humanos.
El hallazgo ocurrió alrededor del mediodía del domingo 31 de mayo, cuando transeúntes reportaron a la policía la presencia de un bulto sospechoso en el paraje conocido como Los Lirios, sobre la carretera interserrana, a unos dos kilómetros de la junta auxiliar de Xaltepuxtla. Se trata de una zona de tránsito escaso, rodeada de caminos de difícil acceso y baja vigilancia.
De acuerdo con autoridades locales, el cuerpo fue localizado al interior de bolsas negras, sin que hasta el momento se haya logrado su identificación. Los primeros reportes confirmaron que se trataba de restos humanos correspondientes a un hombre.
Elementos de la Policía Municipal acudieron al sitio tras la denuncia ciudadana y confirmaron la presencia de los restos, los cuales se encontraban desmembrados y abandonados a un costado del camino, lo que generó una inmediata movilización de corporaciones de seguridad.
La zona fue acordonada conforme a los protocolos de seguridad, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado de Puebla realizaron las diligencias correspondientes y el levantamiento de los restos humanos, que fueron trasladados al Servicio Médico Forense para su análisis.
Hasta el momento, la víctima permanece sin identificar y no se han informado avances sobre posibles responsables.
Más allá del hecho aislado, este nuevo hallazgo en Tlaola evidencia un patrón inquietante: la utilización de zonas rurales como puntos de abandono de cuerpos, en un contexto donde la dispersión territorial, la limitada vigilancia y la reacción tardía de las autoridades terminan por profundizar la percepción de impunidad en la Sierra Norte.
