Los costos humanos y materiales que dejó en el país la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, continúan acumulándose. Tras el operativo federal que derivó en la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se desató una jornada de violencia que impactó tanto la seguridad como la economía nacional.
Entre los daños más visibles se encuentra la afectación a la cadena OXXO. La empresa FEMSA informó que 200 sucursales fueron incendiadas o vandalizadas durante los disturbios registrados tras el operativo. Las agresiones incluyeron bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques coordinados contra distintos establecimientos comerciales.
En Puebla también se registraron incendios en tiendas de conveniencia. En el municipio de Tehuacán, autoridades detuvieron a dos personas que presuntamente portaban bombas molotov con la intención de prender fuego a una sucursal, evitando así mayores daños. Estos hechos reflejan la expansión de los actos violentos más allá del occidente del país.
El saldo humano también fue significativo. Autoridades federales confirmaron la muerte de al menos 25 elementos de la Guardia Nacional durante enfrentamientos con grupos armados. Además de las pérdidas humanas y materiales, el impacto alcanzó el ámbito financiero: el peso mexicano registró una depreciación frente al dólar estadounidense en medio de la incertidumbre generada por los hechos violentos.
Especialistas señalan que la caída de un líder criminal de alto perfil suele provocar reacomodos internos y respuestas violentas. Mientras el gobierno refuerza la presencia de fuerzas federales, el país enfrenta el reto de contener la violencia, restablecer la actividad económica y devolver certidumbre a los mercados.
